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Y resulta que klimt está de moda

Uno no es muy ducho en el arte de apreciar el arte, pero conoce algo, lee algo, sabe poco y escucha mucho y, al final, adquiera una fina pátina de cultura que lo aleja del mundanal ruido. Pero el ruido, las modas y las tendencias golpean a mi puerta como los recibos a fin de mes y en cada esquina me aguarda emboscado un o una idiota, con ganas de provocarme dolor de estómago y cabeza.

Llego a una pequeña tienda de cuadros, donde se enmarcan y venden láminas y cuadros originales y hay una pareja dentro, así que espero mi turno. La dueña, solícita, recuerda mi encargo y me dice: “enseguida te lo traen que han ido a por él al almacén”.

Yo le digo que de acuerdo, que espero allí si no le importa y me pongo a ojear los marcos y los originales.



Inevitable es que en diez metros cuadrados, no oigas las conversaciones ajenas y colijo por las divagaciones de la pareja, que desean “dos cuadros grandes para el salón, con mucho colorido”, pero que no saben si quieren originales o unas láminas de alguna obra conocida.


En principio diré, que un cuadro, una obra de arte, hasta la peor de las peores, no es un azulejo. Así que no se puede ni se debe elegir en función del tamaño y color. Esto no es parquet ni una encimera. Es arte.

Arte es un concepto especialmente abstracto, pero creo que todos estamos de acuerdo en que solo aquello que te inspira, que te genera una emoción, puede ser considerado arte. Siendo la intención colocar esa obra de arte en tu salón, será mejor que elijas algo que te provoque algo positivo, y no arcadas.




Mientras miran el catálogo de láminas, llegan a “los girasoles” y lo pasan “porque está muy visto”. Llegan a varias obras de Gaunguin, todas de escenas de Tahiti y ella dice que “de color bien, pero parecen cuadros de esos de negricos, como los de la iglesia”. Pasan varios expresionistas resumidos en un “¡uh! Quita, quita”. Y llegamos a Klimt: “ ¡Mira!, el del aire de LG que no se ve. Este esta bien y se lleva mucho. Venga, pues este, uno; ahora a ver otro que sea así también grandecico.”


Al grupo de Monet, Degas, Renoir y demás impresionistas, y repito que yo no soy un entendido, pero es que las láminas eran de obras archiconocidas, las pasa él chico rápido diciendo “¿esto es como viejo, no?”. Y su mujer asiente con cara de asquito.

Llega por fin mi encargo. La señora lo desenvuelve, me lo enseña sobre el mostrador, yo miro que estén bien alineadas las imágenes, bien recortado el paspartus y cuado voy a decirle a la señora que cuanto es, la mujer esta a la que le asusta el expresionismo nos interrumpe:

Ella -¡Ay! Mira que buena idea. Pues eso tampoco estaría mal.


Él – Si, pa hacerlo así mas grande.


Ella - Si, si…¿oye perdona, eso es de aquí o ya te traías tu las fotos?


Y os explico. Yo había llevado una serie de imágenes en blanco y negro (en escala de grises más concretamente), de objetos que a mi chica y a mi nos resultan atractivos y nos recuerdan cosas, como un trozo de cerámica, una llave antigua y un candado, uno de esos trozos de árbol seco que hay en las playas y otras cosas, y las habíamos montado en un gran marco rectangular una junto a otra. Y se que esto también forma parte de las modas y que hay muchos iguales en Ikea, pero al menos, estas cosas eran nuestras, solo nuestras.


Yo intente ser amable y le dije: “no, lo siento, las fotos son mías”. Pagué y me fui.



Por el camino a casa yo iba pensando en que tenía que comprar alcayatas, pero no se me iba de la cabeza que Klimt se lleva mucho porque sale en el aire acondicionado “Art cool de LG”.

Yo no se mucho de nada, ni mi abuela tampoco es que sea una reputada tasadora de arte, pero hasta ella tiene en el salón un bordado que le gusta, una acuarela bastante pobre de una playa pero que también le gusta, un tapete que hizo su madre y que tiene significado para ella y las fotos de sus hijos y su nieto. Quizás su salón no esté de moda, pero en él, el arte que hay, poco, mucho, pobre o rico, bueno o malo, hace honor a su nombre, no es clónico, no sigue nada más que un principio básico: que “eso” que tienes en tu salón, te diga algo, te emocione de alguna forma. Tampoco creo que sea tan difícil…

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